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miércoles, 14 de mayo de 2014

De los heraldos negros y blancos…


“La gente creía que cuando alguien muere, un cuervo se llevaba su alma a la tierra de los muertos, pero a veces, algo malo ocurre, y acarrea una gran tristeza, y el alma no puede descansar en paz. Y a veces, sólo a veces, el cuervo puede traer de vuelta el alma para enmendar el mal.”  –Sarah.

James O´Barr escribió el cómic “The Crow” en 1981; en una especie de catarsis que le ayudó a sobrellevar el fallecimiento de su prometida por culpa de un conductor ebrio. La adaptación cinematográfica se convirtió en un filme de culto, un thriller gótico con un excelente soundtrack.

La figura del cuervo en diferentes culturas ha estado plagada de simbolismos a lo largo de la historia; como heraldo de la muerte, como guía; como metáfora de la sabiduría. El dios Odín llevaba un par de cuervos sobre sus hombros, uno representaba el pensamiento y el otro la memoria. Odín enviaba a sus aves a recorrer el mundo para que observaran lo que sucedía; sin embargo, temía por la muerte de éstas. El miedo de Odín es el miedo de todos nosotros a perder la capacidad para pensar y recordar llegada la decrepitud.

“La infancia termina cuando sabes que vas a morir”. –Top Dollar.

O´Barr era un gran fan de The Cure y Joy Division cuando escribió “El Cuervo”; por lo que no es curioso que sea notable la influencia de ambas agrupaciones en la música de la película. “Burn”, de la banda británica liderada por Robert Smith, fue compuesta especialmente para el metraje y Nine Inch Nails coverea “Dead souls” de Joy Division. Sin embargo, el gran hit comercial de la banda sonora de la película fue “Big empty” de Stone Temple Pilots; tema que también se incluye en el álbum “Purple” de la banda de San Diego.

Apolo, envío un cuervo blanco a la tierra para que cuidara de Coronis, su mortal y joven amante. A un descuido del cuervo, la muchacha le es infiel a Apolo y el ave al portar semejantes noticias para el dios, es castigada con fuego, ennegreciendo su plumaje. Desde entonces el cuervo es casi siempre portador de malas noticias.

“Purple” debutó en el número uno de las listas de popularidad en Estados Unidos y se quedó allí durante 15 semanas. Pocos meses después de su lanzamiento, las altas ventas de la placa le valieron a los Pilots la oportunidad de poder girar junto a los Rolling Stones. Justo durante la gira de presentación del disco Scott Weiland comenzó a tener problemas legales derivados de su abuso de drogas. Una posible condena por posesión de narcóticos impidió que la banda continuara con las actividades de promoción de “Purple”.

“Todo hombre tiene un diablo y no descansa hasta encontrarlo”. –Top Dollar.

Otros tantos memorables temas musicales en la banda sonora del filme; “The Badge” un cover que Pantera hace a la agrupación punk Poison Idea; Rollins Band con su versión de “Ghost rider” de Suicide.  Rage Against the Machine con su original “Darkness”.

 El cuervo representa un portal, un vínculo entre la luz y la obscuridad; cómo cuando navegamos en los mares de la indefinición y la incertidumbre. Hay una perspectiva diferente al percibir las cosas y las situaciones desde lo alto; una perspectiva que trae consigo conocimiento y sabiduría, y por lo tanto inmortalidad. La cosa es que casi nunca sabemos interpretar correctamente esos heraldos, esos detalles. Nos damos a la apatía y al olvido, y perdemos la significación.

“Para Shelley, las pequeñas cosas significaban tanto. Yo solía pensar que eran triviales. Créeme, nada es trivial”. –Eric Draven.

Noé envío un cuervo y una paloma desde el arca en busca de tierra seca; el cuervo no regresó pues encontró abundante comida, la paloma regresó y trajo consigo esperanza. El cuervo representa a la sabiduría y la paloma al conocimiento.

“Nunca llueve eternamente”. –Eric Draven.

Después de todo no todos los heraldos negros son malos, ni tampoco los blancos halagueños; la cosa está en la perspectiva, lejos del olvido.

miércoles, 16 de abril de 2014

De vivir en un mundo donde se nos oculta la verdad…


 
“El mundo en el que vivimos no es real, ha sido puesto frente a nuestros ojos como un placebo para ocultarnos la verdad”, es el postulado de uno de los mejores filmes noventeros de ciencia ficción. The Matrix (1999), revolucionó la cinematografía con la introducción del “bullet time”. Este recurso visual, aunque fue utilizado con anterioridad en otras cintas (Jumanji, 1995), no fue sino hasta The Matrix que llamó la atención y cobró popularidad entre los creadores. La cinta se convirtió en todo un referente en el género de ciencia ficción; sus escenas, diálogos, argumentos, han sido recreados y emulados un sinfín de ocasiones en otras películas realizadas posteriormente. Sin embargo, esta idea de irrealidad y engaño en el mundo en el que vivimos que postula la cinta, siempre ha existido; gracias a los medios de comunicación, a los intereses políticos y económicos, a nuestros líderes mundiales.
Rob Zombie lanzó su Hellbilly Deluxe un año antes de The Matrix; el primer sencillo de este disco fue “Dragula”; el corte está inspirado en el drag racer del mismo nombre que apareció en el sitcom estadounidense The Munsters. “Dragula” se incluye en el soundtrack de The Matrix como un remix titulado “The Hot Rod Herman Remix” en referencia al episodio de The Munsters donde aparece el bólido.
¿Alguna vez has tenido un sueño que pareciera que fuera real?, ¿y qué si fueras capaz de poder despertar?, ¿cómo sabrías la diferencia entre ese sueño y el mundo real? El hombre creó y desarrolló la Inteligencia Artificial, y fue ésta quien se encargó de generar una simulación virtual, una ilusión colectiva interactiva. Los medios se volvieron hacia el hombre como la máquina. En un mundo ordinario y común, vas al trabajo, asistes a fiestas, pagas tus cuentas, vives… como un esclavo. Con un cable “enchufado” al cerebro somos cultivados para alimentar y dar energía a la máquina.
Las secuencias de acción de la cinta no pueden pensarse siquiera si no son acompañadas con la música de The Prodigy, Meat Beat Manifesto (MBM), Rob Dougan (Rob D). Sintetizadores, drum & bass, trip hop, techno, dub, industrial; atmósferas completamente electrónicas, ideales para el filme.
Todavía después de una trilogía completa; una serie de videojuegos, cortos animados y cómics y una serie de disertaciones filosóficas animadas por la densidad de los diálogos escritos por los hermanos Wachowski, quizá sigamos preguntándonos ¿qué es The Matrix? Cuando ésta es más que evidente frente a nuestros ojos; ¿trabajamos para vivir o vivimos para trabajar? El salvaje capitalismo y la globalización han hecho que se pueda jugar con la economía de un país apostando en el mercado de valores; agotamos nuestros recursos naturales y buscamos maneras absurdas y artificiales para sustituirlos; pasamos saliva amarga tras escuchar la información y las noticias escupidas por medios de comunicación que son propiedad de monopolios, oligopolios, integraciones verticales. Tragamos sin procesar, deglutimos; somos carne en “la parrilla”, “the grid”.
“Rock is dead”, de Marilyn Manson; alude al postulado de uno de los pensadores contemporáneos más influyentes del siglo XIX, Friedrich Nietzsche, “Dios ha muerto”. Así ha sido para la cultura occidental; ha muerto para ser sustituido por los medios de comunicación, por aquellos que se han encargado de democratizar la estupidez, la banalidad y el consumismo.
El grito de Zack De la Rocha y Rage Against The Machine, “Wake up”, cierra la cinta y llama al despertar. Nada mejor que abrir los ojos con un grito que desgarra la garganta y la guitarra de Tom Morello lanzando acordes metaleros y émulos de scratches. La agrupación siempre se caracterizó por su activismo social; letras rotundas y una clara posición contra la globalización, el capitalismo y la guerra.
¿Dónde está el elegido?, ¿quién podrá cambiar The Matrix a voluntad? Y cuando éste llegue y pueda cumplir ese propósito, ¿quién nos asegura que no mutará en un pervertido dictador como los que ya conocemos?
Sabemos que estamos siendo vigilados. Teléfonos intervenidos, cuentas monitoreadas, control económico a base de impuestos estúpidos, control social a dosis de televisión. ¿Qué eliges, la pastilla roja o la azul?
 

jueves, 10 de abril de 2014

De las decisiones y vivir la vida en el abismo…

 
Mark y Spud atraviesan Princes Street a zancadas, un par de guardias de seguridad los persiguen. Decisiones, todo en la vida se reduce a tomar decisiones; vida, empleo, carrera, familia, salud, hipoteca, amistades. Amistades, Mark nos presenta a su círculo cercano; Sick Boy, Tommy, Begbie; a Spud ya lo hemos mencionado, se escucha “Lust for life” de Iggy Pop y Mark declara que si de elecciones de trata, él ha elegido no elegir la vida, ¿las razones?, no las hay, ¿quién necesita razones cuando tiene heroína? Joven lujurioso, siente deseo apasionado, apetito descontrolado.
“Lust for life” fue uno de los dos discos que David Bowie produjo para Iggy Pop. “La Iguana”, había estado recluido en una institución para enfermos mentales como resultado de su exacerbado consumo de drogas después de cerrar capítulo con The Stooges. Bowie lo “rescató” para llevarlo a Berlín en una especie de intervención. El corte quedó como anillo al dedo para la introducción de la obra maestra de Danny Boyle “Trainspotting” (La vida en el abismo, 1996).
 
El término “Trainspotting” es utilizado en el argot escocés para referirse al acto de buscar una vena para inyectarse heroína, el término anglosajón se utiliza para referirse a la afición de observar trenes. Fin a primera acotación al margen.
 
Regresando al asunto de las elecciones, ahora Mark ha elegido meterse un par de supositorios de opio provistos por Mikey Forrester, un punk cuya única posesión parece ser un colchón que descansa sobre el suelo en una lúgubre habitación. La situación es cómica, él busca algo que lo “coloque” y para poder lograrlo tendrá que “darse por el culo”. Nuevamente, las elecciones y sus consecuencias. Suena “Habanera” de la ópera Carmen de Bizet.
 
El filme está basado en la novela con el mismo título de Irvine Welsh. El escritor aparece en la película haciendo el papel de Mikey Forrester, el punk proveedor de supositorios de opio. Segunda acotación al margen.
 
“Deep blue day” de Bian Eno mientras Mark se sumerge en un retrete buscando los supositorios de opio que supone ha defecado. Más consecuencias de las propias elecciones.
 
Hasta aquí el filme se ha vuelto denso y bastante pacheco, a estas alturas parece que ya captamos bien la idea del planteamiento de Boyle y el escrito de Welsh, ¿para qué elegir un modelo de vida? Seguir a la masa y llevar una vida normal es complicado. Vivir al día, individual y sin controversias puede ser la opción para un junkie enganchado.
 
Cuando su lanzamiento, la película provocó una serie de controversias, alguien dijo que fomentaba el uso de drogas en los jóvenes. La realidad es que su éxito se debió al abordaje crudo y real acerca de dicho tema. Acotación al margen número tres.
 
Mark mira un video porno grabado por Tommy, en él aparecen éste y su novia Lizzy; en ese momento tiene una suerte de epifanía y se da cuenta que quizá lo que necesita en su patética vida es una pareja sentimental. En la discoteca suena “Temptation” de Heaven 17, la banda que se formó a inicios de los 80 con dos de los miembros originales de The Human League. Mark conoce a la voz de su conciencia personificada en Diane.
 
Mientras Mark se desintoxica encerrado en su habitación, escuchamos “Dark & Long” de la banda inglesa de música electrónica Underworld. “Born slippy”, de la misma agrupación ha sido uno de los máximos éxitos comerciales de la banda, la cual mostraba en ese año de 1996 una notable madurez musical logrando un espectacular efecto al mezclar techno, house, elementos pop y drum & bass.
 
Mark está limpio pero aburrido y en depresión, su amigo Tommy tiene VIH y muere poco tiempo después por toxoplasmosis, eligió no limpiar los desechos de su gato. Con los amigos que quedan en el grupo, Sick Boy, Spud y Begbie; se aventura a un deal de heroína que les hace ganar un botín de 16,000 libras. Buen pretexto para inyectarse una dosis, dejar la rehabilitación y elegir verificar la pureza del producto. La verdad es que Mark nunca se regenerará; es un junkie enganchado, a los vicios, a una existencia cíclica y vana, a lo patético de su vida y a la mala calidad de sus elecciones.
 
“Transpotting” es considerada todo una pieza de culto. Danny Boyle declaró en algún momento la intención de filmar una secuela 10 años después, quería esperar a que los actores envejecieran visiblemente. De esos 10 años ya han pasado 18. Acotación al margen número cuatro y punto final.

 

miércoles, 5 de marzo de 2014

De tiempos violentos y mis 32…


 
Era el año de 1994; lo recuerdo perfectamente, recién entraba a la adolescencia. Las figuras de acción de “He-Man y los amos del universo” quedaron arrumbadas dentro de una caja en el cuarto de “tiliches” junto con el castillo de Grayskull y el resto de los juguetes que ocupaban las repisas de mi habitación. Quedaron atrás esas diversiones infantiles y aparecieron otros gustos y aficiones; la lectura, la música, el cine.

                El verano de ese año leí “Ojos de fuego” de Stephen King. El disco que traía de novedad era “Dookie” de Green Day. La película que abofeteó mi mundo fue “Pulp Fiction” de Quentin Tarantino. Honestamente no entendía mucho de la ironía y el humor negro de aquellos diálogos, pero hoy en día cada vez que pido una hamburguesa no dejo de recordar aquella “Royale with cheese” que discutían Vincent y Jules.

                “Pumpkin” y “Honey Bunny” asaltando la cafetería mientras suena “Misirlou”, transición a “Jungle Boogie”. Ya con más años encima, cuando cursaba la carrera de comunicación convencí a mis compañeros de equipo de la clase de Producción de Televisión, de recrear la misma escena para filmar un comercial para una cadena de supermercados. Creo que el ejercicio nos valió un nueve de calificación. Algo sobre el lip sync con el intro de “Misirlou” nos tumbó un punto. Una anécdota simpática del ejercicio es que cuando filmábamos el comercial llegó la policía a la locación porque pensaron que realmente estaban asaltando el supermercado. Y todo por esa película y su música.

                “Pulp Fuction” está plagada de referencias a la cultura pop, y es considerada una de las películas más representativas dentro de la filmografía de Tarantino. Su banda sonora contenía una buena selección musical; rock and roll, surf, soul. Creo que el disco aún debe estar en una de las cajas que no he abierto desde la mudanza antes de casarme. No tengo fresco en la memoria el orden del playlist, eran temas musicales seguidos de diálogos de la película. Me gustaba repetir algunos de esos diálogos mientras los escuchaba en el reproductor, ahora no me acuerdo de ninguno, sólo de las canciones; sólo de algunas de ellas, de mis favoritas.

                Urge Overkill y “Girl, you´ll be a woman son”, original de Neil Diamond. Ese tema ocupó la posición 59 en el Hot 100 de Billboard y el lugar número uno en los recuerdos de mis primeros “fajes” de secundaria.

                “Son of a preacher man”, muchos pueden pensar que la interpretación original corresponde a Aretha Franklin; sin embargo, fue Dusty Springfield quién primero la grabó en 1968. Lamentablemente esta versión no alcanzó el mismo éxito que la de Aretha; eso no importa, es de mis favoritas en el disco.

                “Bustin´Surfboards”, de The Tornadoes; la escuché un montón de veces en el walkman cuando iba de vacaciones a la playa; me gustaba particularmente con una cerveza en la mano, buen mood. Fue una de los primeros temas instrumentales de surf en los charts de popularidad en los Estados Unidos, sólo después de otros memorables como “Walk, don´t run” de The Ventures.

                “You can never tell”, de Chuck Berry. Un tema que compuso en prisión cuando cumplía una condena por intento de agresión sexual. Suena mientras Mia Wallace y Vincent Vega bailan para el “Jack Rabbit Slim's Twist Contest”. No, nunca lo intenté. La verdad es que con dos pies izquierdos nunca bailaré como Travolta.

                Esas fueron mis favoritas de mi película favorita del año de 1994; el año en que entraba a la adolescencia y limpiaba de juguetes y figuras de acción las repisas de mi habitación. De cuando leí “Ojos de fuego”, escuchaba “Basket case” y de cuando no tenía una idea de que estaría escribiendo sobre ellas ahora a mis 32.